Siempre he querido viajar a Indonesia. Aprender a bucear y hacerlo en un entorno con una biodiversidad submarina que me deje sin aliento. De pequeña le tenía miedo a las ballenas y a los peces más que a los tiburones hasta que me atreví a hacer snorkel en Cancún y pude admirar toda la fauna marina de la que muchas personas no son aún conscientes.

En 2016 tuve la oportunidad de escribir para el especial de playas que realizaría el diario El Universal de Venezuela y junto a mi equipo escogimos escribir sobre las playas asiáticas. Yo concretamente escribí sobre las más de 1500 islas rodeadas de un mar turquesa que esconden un paisaje inalterado por el hombre en sus profundas aguas, ubicadas en el corazón del ‘Triángulo de Coral’ del Pacífico: Raja Ampat.

Pienso en Raja Ampat como un pequeño y casi inalcanzable punto en el mapa. Una zona prácticamente deshabitada. Un grupo de majestuosas islas asiáticas donde habita el 75 % de todas las especies de coral conocidas en el mundo. Sin conocerlo aún pienso que es un lugar en el que las palabras se quedan cortas ante la belleza invaluable del conjunto de islas localizadas en la punta noreste de la región conocida como “Cabeza de Pájaro”, en la provincia Papúa Occidental en Indonesia.

El archipiélago indonesio se conforma de cuatro islas principales: Waigeo, Batanta, Salawati y Misool. De acuerdo a historiadores, los nombres de las islas corresponden a los de cuatro príncipes que en el siglo XV, fueron designados por el Sultán de Tindore, para gobernar el pequeño paraíso. El cuarteto rodea a más de 1500 islotes, cayos y bancos de arena que componen Raja Ampat en su totalidad.

Raja Ampat es para aventureros y temerarios

Su aspecto de Jurassic Park y su misteriosa y variada vida marina, han convertido a este lugar, en uno de los destinos turísticos más anhelados por los buceadores y los amantes de la naturaleza y el ecoturismo. Sin embargo, la última zona virgen en el corazón del denominado “Triángulo de Coral”, es uno de los lugares más inaccesibles del sudeste asiático.

Un hábitat de ensueño

Este lugar es descrito por investigadores como “el último paraíso”, la cuna del mejor lugar para practicar scuba diving, buceo y snorkel. También ofrece exóticas playas de arena fina para caminar, ensenadas para navegar en kayak, coloridas puestas de sol, bahías para nadar entre los corales, manglares que alojan miles de caballitos de mar y cocodrilos de agua salada, laberintos de canales de piedra caliza, cuevas donde se pueden observar amplios grupos de manta rayas y otros animales que habitan en la profundidad del mar.

Los loros picogordo que sobrevuelan el mar y las llamativas aves del paraíso, de brillantes plumajes color amarillo, azul, rojo y verde, también complementan la fauna silvestre que tanto los turistas, como los lugareños pueden disfrutar en Raja Ampat.


⚠ Versión original publicada en el diario El Universal de Venezuela

@IreBenavent