¿Quién soy?

Hablar de mí misma es algo que me pone nerviosa. Supongo que es porque siempre me ha gustado más escribir que hablar. Es con lo que más me siento cómoda. Estar ahí con la libreta y el boli anotando ideas, haciendo capturas de pantallas con el móvil de palabras con las que me siento identificada o tecleando sin parar en la laptop.

Siempre he confiado que las palabras bien utilizadas pueden sembrar ideas, agitar masas, invitar a hacer el bien o el mal o hacer que la persona más feliz rompa en llanto y viceversa.

Cuando descubrí la capacidad que tenían las palabras para emocionarme supe que yo también quería emocionar a las personas a través de ellas, por eso me he pasado toda la vida escribiendo, bien sea para prensa, para revistas, editoriales o para mí misma.

Luego de lograr completar uno de mis sueños profesionales trabajando en uno de los periódicos más importantes de Venezuela, decidí meter mi mundo en dos maletas, hacer el papeleo, coger un vuelo y emigrar como han hecho aproximadamente dos millones de venezolanos que hoy se encuentran en diversas partes del mundo. Básicamente porque nuestro país es el Titanic y desde hace 20 años chocó con un iceberg llamado chavismo, del que como Rose todos queremos salvarnos.

No obstante, pienso que el vivir en una ciudad como Barcelona abre para mí un abanico de oportunidades, posibilidades y experiencias que no tendría igual en casa. He aprendido que no hay pena que sea tan grande que un buen viaje no pueda curar, que pensar positivo es la clave para contrarrestar las dosis de pesimismo que a veces me invaden y que cuando me amo soy más bonita, más valiente y me disfruto más.

En fin, soy una chica muy normal. Un café y una galleta me ponen contenta. Doy las gracias todas las noches antes de dormir. Me río de muchas tonterías, soy también hater varias veces al día y siempre estoy demostrándome al vencer mis miedos, que las únicas barreras para ser feliz y tener éxito son las que me impongo a mí misma, por eso voy creando mi nuevo estilo de vida con amor, paciencia y entusiasmo.

Irene